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En 1974 comienza la historia de esta comunidad, cuando un grupo de –originalmente- “socialistas de clase media” compran lo que previamente había sido casa solariega, convento de monjas y, justo antes, de frailes franciscanos. Unas 60 personas conviven en esta propiedad con grandes edificaciones y tierras en un pequeño pueblo entre las regiones de Suffolk y Essex.
La cobertura legal la da una asociación de la vivienda (“housing association”) creada por la propia comunidad para tal fin. El edificio principal tiene tres pisos y varias alas, albergando viviendas con diferente tamaño y espacios comunes como la gran cocina-comedor, servicios, duchas, lavandería y salas-salones para diversos usos (baile, costura, biblioteca, etc.). Una de las peculiaridades es la capilla “desconsagrada”, testigo de la historia ligada al edificio, donde poder jugar al bádminton, al ping-pong o celebrar eventos como conciertos o teatro. Otras dependencias se reconvirtieron en talleres de madera, metal, bicicletas y automóviles. La mayoría de las áreas comunales son accesibles en silla de ruedas. Venden un libro con la historia del edificio y otro con la historia de los primeros 25 años de la comunidad (comentado al final).
Sin tener que compartir creencias o puntos de vista en común, sí que comparten en general una preocupación por el medio ambiente y un deseo de vivir un estilo de vida cooperativo, saludable y autosuficiente. Se ven a sí mism*s como parte de la sociedad, en vez de verse separad*s de ella (l*s niñ*s generalmente acuden a escuelas locales y la mayoría de la gente está empleada localmente o en las ciudades próximas a tiempo parcial, alguna incluso a tiempo completo). De vez en cuando albergan eventos recaudatorios para organizaciones benéficas u otras causas.
Cuando los miembros se incorporan a la comunidad, compran a través de la asociación de la vivienda un título correspondente a una “unidad” (vivienda privada) y una cuota de las tierras y los recursos comunitarios. El tamaño de las unidades varía según la necesidad y la cuantía de lo desembolsado. Una unidad con un tamaño completo comprende unas seis habitaciones o aproximadamente el tamaño de una casa familiar.
Cada unidad convivencial paga una cuota mensual en función del espacio ocupado que cubre los gastos de calefacción, agua y demás. Aparte, cada persona paga las comidas realizadas a lo largo del mes. Como producen la mayoría de la comida, los costes de vida son bajos. La calefacción es principalmente a base de estufas de leña, teniéndola cortada y apilada con dos inviernos de antelación (ver foto). Cuentan con varios sistemas alternativos para calentar agua, como son calentadores solares y canalización de agua en tubos a un metro bajo tierra. En el momento de mi estancia estaban con el proyecto de una nueva instalación donde combinar distintas energías renovables. Hay algunos wc-compost y uno de ellos es también ducha solar (ver foto).
En cuanto a las tierras, poseen unas 28 hectáreas (70 acres), equivalentes a 40 campos de fútbol (habrá que cambiar la medida por la de los devastadores campos de golf...?), cultivadas biológicamente. En ellas hay huertas, árboles frutales, otros árboles, pastos, tierras de labranza y un área de césped y juegos. Entre los cultivos obtienen trigo para hacer pan diariamente, patatas y pienso para los animales no humanos. Entre ellos figuran ovejas de una especie poco común, vacas lecheras (ordeñadas a mano de las que obtienen mantequilla, queso y yogur), cerdos, ocas, patos, gallinas, abejas y gatos. Los animales que tienen varían de unos años a otros, dependiendo de quien quiera encargarse de ellos. En el pasado han tenido también ponis, cabras y pavos. Como en otros lugares con ganado, no tienen ni admiten perros.
Todo lo anterior hace que sean en gran parte autosuficientes en cuanto a carne y vegetales, complementándolo con la compra de productos integrales y pescado, entre otros. Aquí se dá una “extraña” combinación de dietas y de tolerancia entre ellas, ya que conviven la omnívora, la ovo-láctea-vegetariana y la vegana (en clara minoría).
Todos los miembros asumen el compromiso voluntario, y no controlado, de contribuir con un mínimo de 12-15 horas semanales en las tareas comunales. El trabajo doméstico (cocinar, hacer pan, limpiar, fregar) se hace por rotación y es parte de esas horas. Mientras l*s estudiantes de Secundaria realizan una tarea rotatoria semanal, l*s adult*s hacen tres. Aunque algún trabajo es realizado comunitariamente (como la recogida de la cosecha de patatas), la gente normalmente toma responsabilidades individuales a su elección. Las decisiones se acuerdan por consenso en la reunión semanal. Anualmente se elige un grupo para gestionar la asociación de la vivienda. Además, existen subgrupos al cargo de las tierras, asuntos domésticos, energía o mantenimiento de los edificios.
En la coordinación de tanta gente y tareas, un instrumento básico y muy útil para la comunicación interna son las pizarras, esparcidas por la cocina y pasillos. Algunas de ellas sirven para organizar turnos (cuidado de los animales, tareas domésticas...), otras para indicar la xente con la que se cuenta para comer, tipos de dieta, alergias de l*s niñ*s, tareas de l*s voluntari*s, posibilidades de compartir coche, eventos a organizar, avisos generales, etc.
“Convivir con un gran grupo de gente tiene sus alegrías, y sus dificultades. No todo el mundo lo lleva bien todo el tiempo y las decisiones pueden ser frustrantemente difíciles de alcanzar. Sin embargo, en conjunto somos un poco como una familia extendida. Al mismo tiempo, a pesar del número de gente, siempre es posible encontrar paz y tranquilidad.”
El proceso para la incorporación de nuevos miembros es similar al de Redfield o Canon Frome Court, pudiendo llevar unos cuantos meses de mutuo conocimiento, siendo lo más importante las relaciones que se establezcan con l*s residentes y el compromiso con los trabajos a realizar en la comunidad.
Acogen voluntari*s desde primavera a otoño (yo fui el último de la temporada), normalmente estudiantes extranjer*s queriendo mejorar su nivel de inglés y por un período inicial de dos semanas. En las 30 horas semanales se realizan tareas principalmente en las huertas o con los animales, el mantenimiento o según las habilidades que se tengan. Conscientes de la soledad parcial del/la voluntari* (a veces trabajando sol* o en las horas posteriores a la cena), acostumbran a acogerl*s de 2 en 2, con lo que yo coincidí con dos voluntarias inglesas (Mariah y Jane, y la hija de esta última).
Algunos de los eventos que organizan son Navidad, Año Nuevo, el cumpleaños de la comunidad en verano, campamentos para niñ*s, danzas y pantomimas. El castellano es hablado por algunas personas. Dispone de teléfono público, quedando el acceso a internet limitado a las viviendas privadas.
En esta comunidad tuve la impresión de que la gente estaba más mezclada que en otros lugares en los que, por ejemplo, las familias eran más fácilmente identificables. Debido a eso y al gran número de tareas, comidas y recursos compartidos, quizás fue uno de los lugares de Inglaterra –junto a Redfield- en los que más tuve la sensación de “comunidad”. Por otro lado, varios miembros fundadores continúan viviendo en Old Hall, mientras en otros destinos quedaba uno o ninguno por lo general. Otra característica es el amplio abanico de edades, debido también al considerable número de gente. Los días laborables hay menos gente en la comunidad, notándose especialmente en la comida del mediodía. Los fines de semana viene alguna gente que trabaja fuera durante el resto de la semana.
Había leído que en Old Hall había una atmósfera especial y, dejando a un lado las dificultades idiomáticas y comunicativas que fui arrastrando destino tras destino, sí que percibí una simpatía generalizada. Habiendo asumido que en un lugar así y con tanta gente habría parte de ella que ni siquiera llegaría a ver o intercambiar dos frases, un detalle significativo para mí fue que varias personas se me presentaron por propia iniciativa, cosa que no es habitual en mis experiencias y que ayuda a integrarte en la comunidad.
Entre las cosas que hice por primera vez aquí figuran impartir un taller de teatro con juegos e improvisaciones (y en inglés...) o recolectar tomates y judías.
La zona en la que se ubica es conocida como los campos o las tierras de Constable, por el pintor John Constable, quien dejó plasmadas en cuadros varias de sus paisajes y enclaves, como el propio Old Hall. En los alrededores hay hermosos lugares donde pasear por los senderos bien señalizados y por las propiedades de National Trust, organización que se encarga de adquirir y preservar espacios naturales.
Un libro recoge la historia de la comunidad
En el año 2000 publicaron “The patchwork history of a community growing up” (“Collage de la historia del crecimiento de una comunidad”), conjunto de pequeños textos escritos por miembros y amig*s presentes y pasad*s de Old Hall, lo que aporta distintas visiones complementarias. La verdad es que tiene pasajes muy excitantes, como la detallada descripción de los comienzos, con la puesta en venta de la propiedad, buscando miembros para conformar la comunidad y reunir el dinero, o la división y el reparto de las estancias. Una de las curiosidades son los anuncios por palabras insertados en los periódicos de 1973-74: “Cooperativa/comunidad a desarrollar en Suffolk. No sociedad alternativa. Propiedad vieja. Tierra agrícola. Personas interesadas deben estar preparadas para comprometerse ideológica y financieramente”, o este otro “Vida ecológica. Estableciendo comunidad en Suffolk. Casa muy grande, 50 acres, hermoso entorno. Principalmente socialistas de clase media. Se necesitan unos pocos participantes más, con capital”.
Muchos aspectos son tratados en él, como el proceso en la toma de decisiones, las diferencias entre ir de visita y ser miembro, el punto de vista de l*s niñ*s, l*s voluntari*s-wwoofers, la casa, la granja, las tareas domésticas, los juegos y los eventos. Como detalle curioso, la estimación de las cantidades de algunos de los alimentos autoproducidos y consumidos en un año: 15000 litros de leche, 3400 kg de patatas, 1400 kg de tomates, 1000 lechugas, 2500 puerros, 2 toneladas de trigo convertidas en 2400 panes.
BUS: parada propia, desde Manningtree
ESTANCIA: 2 semanas en octubre’06
Miembro WWOOF. Aparece en Eurotopia
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Lunes, 01 de enero de 2007
Por: s_d_xira | Inglaterras | Comentarios (0) | Referencias (0) | 39 Lecturas