En este texto encontrarás, en primer lugar, impresiones comunes sobre las comunidades inglesas visitadas y, después, características destacables de Inglaterra.
Comunidades inglesas
Resulta casi imposible poder visitar todos los lugares que te interesan, por lo que la selección final consta de los sitios que te responden, acogen voluntari*s y cuadran bien las fechas y en una ruta no demasiado loca. Finalmente, mis seis destinos se ubicaron en el sur (lo más al norte que estuve fue Coventry), todos contaban con página web y el contacto fue mediante correo-e. Aparte del libro Eurotopia, me serví de www.diggersanddreamers.org.uk (completo directorio de comunidades británicas).
La impresión inicial que se fue repitiendo a lo largo del viaje fue la de una integración de estos lugares en la sociedad mayor que en otros territorios visitados. Por ejemplo, era la primera vez que un autobús me dejaba en la mismísima entrada del destino final (cosa que pasó en Redfield, Canon Frome Court y Old Hall), al igual que fue posible llegar en transporte público a todos (excepto la caminata de unos 20 minutos en Steward Woodland). Se trata, por tanto, de emplazamientos accesibles y no aislados (prácticamente en todos había vecin*s). Aparte de la localización, la sensación de esa mayor integración, o dicho de otro modo, la ausencia de sensación de aislamiento del resto del mundo, también se constataba en las relaciones laborales (y no sólo laborales) con el exterior. Buena parte de sus miembros tenían un empleo a tiempo parcial fuera de su lugar de residencia. En el mismo sentido, en los seis lugares descritos en esta web hay una serie de actividades a lo largo del año en las que se recibe a gente no residente (cursos, talleres, actividades lúdicas, aniversarios, días de puertas abiertas..., aparte de acoger voluntari*s, claro). En resumen, que para nada tuve la sensación de estar en sitios o con gentes “marginales”, sino en lugares con unas características minoritarias respecto al conjunto de la sociedad, pero sin sentirse fuera de ella.
Otra característica común a todas estas comunidades es la alimentación orgánica o biológica, presente de forma abrumadora, tanto en los productos cultivados en las propias huertas (y animales criados, en su caso), como en las compras externas. Prácticamente, todo lo que ingerí en esas 12 semanas fue de producción biológica. También fue habitual encontrarme con productos de comercio justo, especialmente té (él tópico es verdad: té a todas horas!) y café.
Algo cada vez más habitual fuera de los espacios sociales convencionales es el respeto hacia las personas fumadoras pasivas por decisión consensuada, sin necesidad de tener que llegar a normativas administrativas. O sea, que no estaba permitido fumar en los espacios comunes cerrados.
Cuando parecía que iba a terminar las andanzas inglesas sin tener que utilizar el saco de dormir, gracias al último destino lo pude sacar de su funda y darle un uso más funcional que el de simple acompañante. Resulta que la norma fue un estupendo edredón nórdico en cada cama, cosa que los ojos curiosos y atentos podrán comprobar en las fotos de los diferentes alojamientos que tuve.
En cuanto a los productos de limpieza, eran también “ecológicos” y biodegradables, incluyendo gel, lavaplatos y detergente de lavadora.
Especialmente en las casas grandes y antiguas, y en general también, había sistemas de detección de humo y/o gas.
Los horarios giraban en torno a tres horas de trabajo por la mañana (9-12 o 10-13h. con un descanso-“tea time”), una comida normalmente ligera (“lunch”), otras tres horas de trabajo por la tarde (14-17h.) y la comida principal o cena (“dinner-supper”) a las 17-18h.
Inglaterra en general
Hablando ya de otros aspectos observados en Inglaterra en general, destacaría la accesibilidad a la información del transporte público, cosa que se agradece un montón desconociendo el territorio, y se agradecería igualmente por aquí aún conociéndolo. Existen servicios, tanto por web como por teléfono, que proporcionan información imparcial y actualizada sobre los distintos medios de transporte que operan por todo el territorio, con lo que resulta un servicio centralizador de las diferentes empresas de transporte. Total, que no necesitas saber previamente qué compañía gestiona tal línea ni te tienes que volver loco para encontrar los horarios. Siguiendo con el transporte público, en cada parada de bus fuera de las ciudades puedes encontrar información completa de las líneas que pasan por allí.
Aunque el billete normal de tren es carísimo, normalmente existe la posibilidad de comprar con cierta antelación billetes menos caros a través de internet. Esa ventaja se da también en algunos trayectos de bus entre las principales ciudades, pudiendo obtener tickets por unas pocas libras. A ver si en el Estado español comienza a facilitarse esta posibilidad y se fomenta el uso de los medios públicos menos contaminantes, más ahora con la progresiva implantación de las líneas aéreas de bajo coste (bajo coste económico personal, enorme coste ambiental global) incluso en vuelos peninsulares.
En cuanto a los precios en general, algunas cosas quedan al cambio, pero la mayoría de ellas salen más o bastante más caras. Fue habitual ver productos con la misma cantidad numérica en el precio, pero en libras en vez de euros, con lo que al cambio resultaban un 50% más caros. Es decir, algo que aquí cuesta 1€, allí costaría 1 libra, con lo que al cambio sería alrededor de 1’5€.
Paseando por algunas ciudades entre destino y destino o en visitas específicas, me resultó bastante patente el alto grado de homogeneización de las calles principales. Me refiero a que las distintas cadenas multinacionales habían tomado la mayor parte de los bajos comerciales en esas calles. Cadenas de cafés, de comida rápida, de comunicaciones, de ropa y demás conforman el paisaje habitual. Y no sólo eso, sino que son las mismas en todas las ciudades: Starbucks Coffee, Caffè Nero, Costa Coffee, Orange, Vodafone, “nuestra” y “querida” Zara, H&M, GAP, McDonald´s, Burger King, Subway, Tesco, HSBC, Abbey-Banco Santander… Esto lo percibí en todas las ciudades que visité: Coventry, Hereford, London, Oxford y Exeter.
Una experiencia personal ilustrativa de lo anterior ocurrió cuando estuve con mi madre en Londres durante cuatro días. Debido a sus frecuentes necesidades personales y a hacer uso de los aseos de estas cadenas, comprobé que en el caso de la cadena de cafés más extendida en Inglaterra –Starbucks-, prácticamente podías encontrar uno en cada manzana. En estos establecimientos puedes encontrar algún café de “comercio justo”, uno de los habituales lavados de imagen de las multinacionales. En una portada del periódico The Independent (cosa que me sorprendió positivamente), se daba cuenta de los intentos del gobierno de Etiopía de registrar su café autóctono (con lo que conllevaría de protección y desarrollo de la producción local) y el boicot por parte de Starbucks con la connivencia de la Asociación Nacional de Café de EEUU, según denunciaba Oxfam.
En relación a otros medios de prensa, resultaba surrealista contemplar los quioscos atestados de periódicos con portadas y contenidos centrados en reclamos sexuales y gente famosa. Patético. Otra sorpresa, más por tenerlo entre las manos que por ignorar su existencia, fueron los anuncios y reportajes inmobiliarios. Los bolsillos pudientes, y los no tanto, tenían a su alcance apartamentos y villas para segunda o tercera residencia en sitios tan dispares como el Mediterráneo español, Rumanía o Dubai. Haciendo un paréntesis en esto de los medios, no puedo dejar de citar la oficina que el monstruo Marina d’Or tiene en la céntrica Oxford Street londinense, que junto a lo anterior da buena cuenta de la captación de inversores extranjer*s y el modelo nada sostenible que suponen estas iniciativas.
Por el contrario, y retomando el tema de la prensa, disfruté con la lectura de la revista mensual New Internationalist y sus artículos por una justicia global verdaderamente incisivos y reflexivos. Ahí publican unas de las mejores viñetas que he visto: la serie Big Bad World de Polyp, irónicas, certeras, explícitas, brutales!
Lunes, 01 de enero de 2007
Por: s_d_xira | Inglaterras | Comentarios (0) | Referencias (0) | 147 Lecturas