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Utopías para caminar
de gira por comunidades y ecoaldeas

CANON FROME COURT COMMUNITY

www.canonfromecourt.org.uk
+44 (0) 8707650711

Esta granja-comunidad se fundó en 1979 tras la adquisición de una casona de estilo georgiano y las tierras circundantes en el condado de Herefordshire. En ella viven alrededor de 45 personas (adut*s y menores) de hasta unos setenta años, repartidas en 18 viviendas totalmente equipadas entre el edificio principal y el bloque de los, en otro momento, establos. Una asociación de co-propietari*s de la vivienda es la propietaria y gestora de la misma.

La granja es el foco principal de la vida comunitaria, gestionándola de modo cooperativo y orgánico-biológico tanto como sea posible. Las provisiones obtenidas incluyen un abanico amplísimo de vegetales y frutas (allí conocí y degusté el ruibarbo, de origen mongol), así como carne de varios animales (vacas, cabras, ovejas, gallinas) y productos derivados como leche, queso, yogur, mantequilla, huevos o mel. La gran y totalmente amurallada huerta es una de las mejores y completas que he visto, organizada en pequeñas parcelas cuidadas individualmente y con un beneficio común. Además, las tierras de labranza les aportan trigo, patatas y pienso.

Según sus propias palabras, cuidar del ganado, producir comida, mantener los edificios y las tareas administrativas y de coordinación conllevan un tiempo considerable, energía y compromiso de tod*s. A la hora de repartir las tareas se tiene en cuenta si la gente tiene empleos a tiempo parcial o completo, o si tiene niñ*s a su cargo. Es un lugar ideal para criar niñ*s. Asisten a escuelas locales. La gente elige vivir allí por diversas razones, ya que hay numerosos beneficios por pertenecer a un grupo más allá de la familia inmediata. El trabajo conjunto e individual en tareas comunales es lo que “comunidad” significa para ell*s, intentando encontrar un equilibrio entre lo privado y lo comunal. El proceso de aceptación de nuevos miembros puede llevar varios meses y, una vez de acuerdo ambas partes (aspirantes y comunidad), ocuparían el puesto de otros miembros salientes. El precio de las viviendas va variando en función del mercado inmobiliario.

El edificio principal alberga, además de viviendas, dependencias comunes como dos cocinas, dos habitaciones para invitad*s o voluntari*s, salón, sala de reuniones, comedor y un gran gimnasio fruto de su pasado como escuela. Algunos de los espacios anteriores se ofrecen para alquiler. En los exteriores cuentan con lago y piscina. Muy cerca del edificio principal hay una pequeña iglesia y cementerio perteneciente a la Iglesia de Inglaterra.

La única comida común es la cena del sábado, momento en el que algunos miembros se encontrarán por primera vez en toda la semana. Por tanto, la dieta depende de cada vivienda, siendo mayoritaria la dieta omnívora. Compran conjuntamente comida biológica y productos de comercio justo, almacenándolos en una pequeña tienda-autoservicio.

Las reuniones giran en torno a cuatro ejes: la asociación que gestiona la propiedad, la cooperativa que gestiona la granja, la sociedad sin ánimo de lucro encargada del alquiler de las salas y de la organización de talleres y otros eventos, y los asuntos relativos a la vida comunitaria. Parte de la limpieza y el mantenimiento es contratado exteriormente.

El trabajo del/la voluntari* se organiza en una hoja, donde los miembros que quieren se van apuntando a los diferentes turnos de cada día (dos turnos de tres horas diarios, un día libre semanal). El miembro en cuestión será quien te asigne una tarea y quien normalmente trabaje contigo. Como cada persona come en su casa, los miembros te van invitando a comer o cenar con ellos. Sino, te toca hacer la comida por tu cuenta. En las dos semanas que estuve eso sólo tuve que hacerlo dos o tres veces, compartiendo la mayor parte de las comidas y teniendo la oportunidad de visitar y ver cómo eran la mayoría de las viviendas por dentro. Varios miembros tienen gatos. Recuerdo un día que hubo trabajo colectivo (recolección de la cosecha de patatas) en el que sentí especialmente el espíritu comunitario. Al llegar se me facilitó una fotocopia muy útil con un mapa de la propiedad, los nombres de los miembros y su respectiva ubicación.

Alguna cosa más que hice allí por vez primera fue ordeñar una cabra y recibir un taller de canto (en inglés, claro). Recuerdo también el ruido infernal de los frecuentes vuelos bajos de aviones militares. Para acceder a teléfono e internet es necesario pedir permiso en las viviendas. Aparte de reciclar los restos de comida para los animales y el compost, disponen allí mismo de servicio de recogida de los contenedores de reciclaje.

Trabajaría con algo más de la mitad de los miembros adultos, siempre agradecidos por mi colaboración. Las horas libres las pasé en buena medida leyendo el libro de la Coventry Peace House sobre l*s refugiad*s y escuchando música (larga vida a Anari y Lisabö!).

En definitiva, no es de los lugares visitados con un mayor grado de vida y recursos compartidos, pero pienso que es un buen ejemplo de gente gestionando conjuntamente una gran propiedad y una granja completa. Por ejemplo, sí comparten las lavadoras, pero me sorprendió ver un electrodoméstico para hacer pan y masas en unas cuantas viviendas. En lo relativo a cuestiones ecológicas o de sostenibilidad, aprecié alguna gente con interés en profundizar en esos aspectos, pero quizá sin el apoyo global de la comunidad.


BUS: parada propia, desde Ledbury

ESTANCIA: 25 septiembre – 9 octubre’06

Miembro WWOOF. Incluido en Eurotopia

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Lunes, 01 de enero de 2007
Por: s_d_xira | Inglaterras | Comentarios (0) | Referencias (0) | 46 Lecturas

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